Feeds:
Entradas
Comentarios

La metáfora

Me he dado cuenta de que el amor se alimenta de metáforas. O quizás son las metáforas las que alimentan el amor. También podría ser que las metáforas se alimentaran del amor. En cualquier caso, amor y metáfora van unidos, juntitos de la mano… del pie. ¿Será esto una metáfora?

hormiga muertaHubo un tiempo de metáforas. De cuerdas, hormigas, mosquitos y moscas. Solo quedaron las cagaditas en el espejo, un bote de ácido bórico y el réquiem de Ligeti.

Hoy he querido dedicarte una metáfora, pero ha sido inútil. Solo me salía una comparación, como mucho una metonimia. Quizás el deseo se alimente de metonimias, de comparaciones, de sinécdoques… tendré que investigar sobre ello.

Cosas que pasan

Son cosas que pasan. Un día estamos aquí, mañana estamos allá… Y ni rastro de ellas. Sin embargo, te llega una noticia. ¿Quieres saber algo de él? No, en absoluto. Pero te llega la noticia. Se encarga de que te enteres, aunque probablemente sospecha que va a joderte mucho. Qué más da. Ya no duele. Y si duele que se joda. Seguro que lo piensa. Porque me he dado cuenta de que son vanidosos. Muy vanidosos. Engreídos y egoístas. Y ahora debo responderle, pero no me da la gana. Haré como si no me hubiera enterado de nada. Búscame tú ahora si quieres, llámame y dime que quieres verme. Dímelo dentro de unos meses. Y dímelo como si no sintieras nada por mí. Porque no sientes nada por mí. Y hazme el favor de dejar de ir por ahí diciendo que me quieres. Porque si me quisieras te mojarías un poco el culo. ¿Quieres ponerme celosa? ¿Quieres que sepa que tienes otra vida? ¿Quieres que piense que eres muy feliz? Pues que, que, que… pues eso.

Por esta noche

Solo por esta noche me pondré al socaire de la luna. Que no vaya a embelesarme con sus rayos y a abrasar mi piel… y mi pie.

Ojo

Lo que hay que ver. O no…

El mensaje

Una frase que huele a reproche. Una pregunta que sabe a resentimiento. Y unos puntos suspensivosmovil. Ay, los puntos suspensivos… ¿Qué ocultarán de tu pensamiento? ¿Cuánto de lo que sientes en cada uno? Y una historia que no puedes terminar porque nunca empezó. ¿A qué vienen ahora esas letras? ¿En qué momento de tu embriaguez me recordaste? Que eres feliz, me dices. Que las reglas del juego fueron injustas. Así de sencillo y de real. Te tocó perder, eso piensas. Quédate entonces con tu felicidad y no me busques. Ya no creo ni una sola palabra de hombre. Y todo por no mandarte a la mierda.

¿Quién lo sabe?

Primer día de vacaciones. Lo que pase a partir de hoy nadie lo sabe. Ni siquiera yo. Ni siquiera tú. Momento feliz para todos mis compañeros.

cazorla29

Antonio Cazorla

Y siento un miedo tan grande… porque ahora tendré mucho tiempo libre. ¿Qué voy a hacer con él? Lo primero que se me ocurre es que podría trabajar y quizás sea eso lo que haga, pero… ¿no son las vacaciones?, ¿no es el momento de divertirse, quedarse despierto hasta tarde, dormir hasta medio día y estar con los amigos y la familia?, ¿no es tiempo de compartir, viajar, ir a conciertos y recorrer todas las fiestas populares?

Pero hoy me quedé en casa pensando que, a pesar de que no lo necesitan, voy a tener que volver a podar los rosales, el geranio, la enredadera… Me han puesto triste las vacaciones.

Hormonas II

Y un amor que se tumbara ahora a mi lado y me acariciara mimosamente quizás contándome alguna batalla que pudiera susurrarse… o me masajeara el pie que acaba de torcerse al meterse sin querer en una madriguera de conejo… o quisiera ver conmigo una película sobre la que comentar después, puede que incluso con la compañía de unas palomitas… o quisiera acabarse conmigo una botella de vino acompañado de un buen queso mientras escuchamos a Fitzgerald… o me ayudara a descubrir dónde se han escondido definitivamente las hormigas… Solo por unos días, pero me hacen perder el control. Jodidas hormonas.

Hormonas

Acabo de ver El marido de la peluquera, película de la que he oído hablar mucho últimamente. Y lo único que se me ocurre en estos momentos es que igual me tenía que haber lanzado al río hace algún tiempo, cuando aún quería y me querían. Jodidas hormonas.

La vela de la culpa

El sentimiento de culpa es una mierda. Hacía tiempo que no lo sentía y de repente aquí está. Grande y gordo, recién cebado, jodiéndome, royéndome desde lo más profundo de las entrañas. Me toca aguantar mi vela.

Y es que tuve un novio durante seis años. Mi primer novio. Un novio del que nunca estuve enamorada. Un novio al que quise dejar transcurrido un mes y medio de relación. Él me quería y yo no me atrevía a decirle que no sentía lo mismo que él por miedo a hacerle daño. Y así anduve durante mucho tiempo viviendo una relación con la que no era feliz solo porque no tuve nunca la valentía de obrar conforme a lo que realmente sentía. Pero ahora debo ser honesta. El resto es una enorme mentira, tan grande como el sentimiento de culpa.

Y me he dado cuenta en los últimos días de que al fin lo he conseguido. He logrado volverme una andrófoba. Quizás hasta una verdadera cabrona. Desconfiar de todo lo que me dicen los hombres. No creerme ni una sola palabra. Supongo que es el fruto de haberme sentido utilizada. A un par de hombres se lo debo. Y lo malo de todo esto es que probablemente, como le pasó a Pedro con el lobo, deje pasar cosas que merecen la pena. Y me lo perderé, pero qué se le va a hacer. Es mi elección. Hay que joderse.

El otro camino

A veces uno se da cuenta cuando ya es demasiado tarde. ¿Qué se hace entonces? No es posible rectificar. Hay que tomar otro camino. Otro camino. El del río que lleva directamente al mar. Y mirar con otros ojos. Y ver el mismo paisaje y no reconocerlo. Oler un aroma distinto cada vez. Saborear el aire cálido y sucumbir a los escalofríos.

Entradas antiguas »