Pepito encontró una cuerda. La recogió, jugó a que era un látigo con el que domar a las terribles fieras salvajes y la dejó junto a un árbol. Al día siguiente pasó por allí Noelia. Vio la cuerda y la usó para saltar haciendo numerosos juegos de pies y manos. Cuando se cansó la dejó junto a unas piedras. El tercer día pasó por allí Rafael. Cogió la cuerda y se la llevó a su garaje. Pensó que algún día podría serle útil y la metió en una caja.
No forcemos nuestro talento, que nada haríamos con gracia. Nunca un zafio, haga lo que quiera, podrá pasar por un hombre de espíritu. Pocos son los que, amados por el cielo, recibieron al nacer el don de saber ser agradables.
Sepamos esto para no parecer al burro de la fábula; el cual, para hacerse grato a su amo, quiso acariciarle.
¿De modo que este perro -decía para sí el asno-, por ser zalamero, vive mano a mano con el amo y con el ama, mientras a mí me tratan a palos? ¿Y qué hace para eso? ¡Alza la pata y le besan luego! Si hay que hacer otro tanto para que a mí también me acaricien, eso no es cosa del otro mundo.
Y animado por esta idea sublime, viendo al amo muy contento va hacia él torpemente, alza la pata hasta la barbilla con intención amorosa, y acompaña su atrevimiento, para mayor encanto, con su voz delicada.
-¡Oh, oh, qué caricia y qué música! -exclama el amo al instante-. ¡Ven acá, Martín, con el palo!
El asno cambia de tono y aquí termina la comedia.
Cuatro bodas y un funeral, Love Actually… son algunas de las películas cursis y deprimentes que veo una y otra vez y aún me emocionan. ¡Qué se le va a hacer! Soy como soy…
Este tema aparece en ambas.
Love is all around. Wet Wet Wet
I feel it in my fingers
I feel it in my toes
Love is all around me
And so the feeling grows
It’s written on the wind
It’s everywhere I go; oh, yes it is
So if you really love me
Come on and let it show
You know I love you, I always will
My mind’s made up, by the way that I feel
There’s no beginning,
There’ll be no end
‘Cause on my love, you can depend
I see your face before me
As I lay on my bed
I cannot get to thinking
Of all the things you said, oh, yes I did
You gave your promise to me
And I gave mine to you
I need someone beside me
In everything I do; oh, yes I do
You know I love you, I always will
My mind’s made up, by the way that I feel
There’s no beginning,
There’ll be no end
‘Cause on my love, you can depend
I gotta keep it moving
It’s written in the wind
Oh, everywhere I go
So if you really love me
Come on and let it show
Come on and let it show
Come on and let it…
Desde luego que sí. Muy bueno. Nada que ver con otros regalos. Muchísimas gracias a mi amigo que, esta vez sí, ha dado en el clavo. Gracias también a Víctor por mencionarlo.
Hoy ha sido un día muy intenso. Apetece una ducha con el agua calentita, un libro del que sólo leeré una página y musiquita relajante. Miles Davis podría ser una buena opción… Time After Time.
¿Cómo no soñar con David Summers, si es que estaba buenísimo? Eran mediados de los ochenta. Yo debía de tener unos once años. Mi primo tenía uno menos, pero los dos éramos forofos de Hombres G. La fiebre me duró poco. A los trece o catorce años, los olvidé y comencé a pensar en otros… es lo que tiene.
Como últimamente me supera la nostalgia y además sigue estando bueno, por aquí los dejo.
La canción es empalagosa, como yo. ¡Ummmmmmmm! ¡Qué rico el dulcito!
Ha caído en mis manos (un amigo me lo ha regalado) un disco de un tal Frank Zappa al que no conocía ni de oídas. Muy ilusionada con el regalito (siempre me ilusiona que alguien piense en mí y me haga un regalito, ¿a quién no?) he llegado a mi casa y me he puesto a investigar en internet sobre el susodicho individuo, más que nada por saber qué y a quién estoy escuchando… El caso es que me meto en youtube y pongo el nombre del muchacho en cuestión. Lo primero que me sale es un tema que promete tener los subtítulos en español… “Genial”-pienso- “así sabré además qué contenidos son los de sus canciones…” El tema se titula “Jewish Princess” y cuando comienzo a leer la letra… ¡horror! Pero, ¿esto qué es? Pienso: “¿estaré equivocada de autor?” Pero no. Es Frank Zappa. Y claro, cuando a mí se me ha acusado de machista por colgar determinado chiste inocentísimo en mi blog…
Sigo reflexionando y llego a la conclusión de que probablemente esa sea la excepción… no puede ser que todas las letras tengan ese tipo de contenidos, pero ¿cómo saberlo? Es que me sabría mal tararear con alegría y emoción una canción con contenidos vejatorios hacia las mujeres, así que investigo un poquito más y escucho y leo “Bobby Brown”. “¡Ojú, mi arma, dónde me haj metío!”
Escucho y leo “Dinah-Moe Humm”, “Cosmik Debris”, “Titties & Beer”… pero si yo soy la dulzura personificada… si yo escucho a Soledad Giménez, Madredeus, Jorge Drexler, Loreena McKennitt, Police… Me crié con Mocedades, Mari Trini, Los Panchos y Pimpinela… ¿Es que mi amigo no me conoce todavía?
Bueno, como algo positivo tendré que sacar de este nuevo descubrimiento, diré que me gusta su música… Me reconozco una auténtica desconocedora del autor y su obra, así que agradecería que alguien iluminara este oscuro sendero.
Se me ocurre que quizás, Víctor, sepas algo de él. Y como sé que has estado un poco achacoso últimamente, desde aquí te envío mis más sinceros deseos de que mejores pronto y te dedico esta canción porque, qué quieres que te diga, me recuerda a ti.
Hoy he regresado a casa con los zapatos cubiertos de mierda. Es una mierda densa y pegajosa. Arrastro los pies para intentar despegarla, pero no funciona. Es como un chicle en verano sobre el asfalto. No se quita por más que lo intento. Está claro. Voy a tener que tirar a la basura estos viejos zapatos.
El vídeo no es demasiado bueno, pero sí se ajusta bastante a la realidad del lunes por la noche. Podría contar tantas y tantas cosas de La Carbonería…
Saben que el despertador es homicida de sueños y mientras duermen los dueños hay tiempo hasta que salga el sol.
Saben perderse, desde una esquina se asoman, a la noche robarán lo que el día no les dio y les pertenece: racimos de besos, poemas en servilletas.
Ya encontré el camino… de perdidos al río.
Saben cómo distinguir ocio, negocio y vicio; cuando la vida es oficio no hay horarios que cumplir.
Y también saben cómo una norma se quiebra y que no vale la pena la tristeza de vivir dos días iguales.
Poetas borrachos, callejones con gatos. Ya elegí el camino… de perdidos al río, de perdidos al río, de perdidos al río, de perdidos al río.
De perdidos al río… racimos de besos. De perdidos al río… callejones con gatos. De perdidos al río… poemas en servilletas. De perdidos al río… ya encontré el camino. De perdidos al río… hasta que salga el sol de perdidos al río.
De perdidos al río… mientras duermen los dueños de perdidos al río. de perdidos al río… cuando la vida es un vicio. De perdidos al río…