Asco
Marzo 27, 2008 por Raquel
Hoy he regresado a casa con los zapatos cubiertos de mierda. Es una mierda densa y pegajosa. Arrastro los pies para intentar despegarla, pero no funciona. Es como un chicle en verano sobre el asfalto. No se quita por más que lo intento. Está claro. Voy a tener que tirar a la basura estos viejos zapatos.
Cargan los zapatos con tus errores (no mirar dónde pisas) y como “premio” reciben tu desprecio. Viejos zapatos que incluso hoy te han servido para dejar profunda huella en amplios salones y te han brindado la posibilidad de aspirar a supremos reconocimientos; viejos zapatos, mismas fáciles soluciones. (¿Has probado con un cepillito, una bayeta, agua y jabón? Los milagros son posibles en el mundo de los cuentos)
Olvidaba, querido Víctor, cuánto sabes tú de zapatos (viejos y nuevos).
Ni los salones eran tan amplios ni la huella fue tan profunda, pero gracias por recordarlo. Tus palabras me reconfortan. Quizás el milagro sea aún posible. ¿No es un cuento mi existencia?
Y ¿dónde pisaste esas caquitas españolas? ¿Estaban tiernitas? ¿Cómo fue que te pasó eso siendo tú tan mirada siempre? ¿Olía mal la caquita? Un beso.
¡¡Uf!! Demasiadas preguntas. Te lo contaré todo la próxima vez que nos veamos…