Una frase que huele a reproche. Una pregunta que sabe a resentimiento. Y unos puntos suspensivos
. Ay, los puntos suspensivos… ¿Qué ocultarán de tu pensamiento? ¿Cuánto de lo que sientes en cada uno? Y una historia que no puedes terminar porque nunca empezó. ¿A qué vienen ahora esas letras? ¿En qué momento de tu embriaguez me recordaste? Que eres feliz, me dices. Que las reglas del juego fueron injustas. Así de sencillo y de real. Te tocó perder, eso piensas. Quédate entonces con tu felicidad y no me busques. Ya no creo ni una sola palabra de hombre. Y todo por no mandarte a la mierda.
El mensaje
Julio 4, 2009 de Raquel
Un mensaje siempre guarda algo más. Aunque eso a ti no debe importarte, sobre todo si es de una relación fallida de lo que hablas. Y si te habla de su felicidad lejos de ti.
Un besito!
Cuanta tontería se ahorraría una si no fuera tan diplomática…
Besos, Yaiza.
¿Qué opinión te mercen las mujeres?
No las conozco a todas.
Jeje, golpe bajo, ¿eh? Las mujeres… pues hay de todo, pero yo tampoco me creería nada de lo que te digan… tú verás.
Je, je, je. si hace tiempo que me creo sólo lo que quiero, aunque sea mentira.
Pero te prometo que cuando las conozca a todas, te daré mi opinión.
¡¡¡Pues vas listo!!! Corre, corre, que se te está haciendo tarde…
Yo voy a intentarlo, je je je je je.
¡¡Desde luego que eres valiente!!
Si, mucho, pero sólo de boquilla.